
El liderazgo en la incertidumbre ya no es una habilidad deseable, es una cuestión de supervivencia. Hace solo una década, los planes quinquenales y los modelos de negocio estables eran el pan de cada día en las escuelas de negocios. Hoy eso suena a historia antigua. La volatilidad del mercado y la velocidad a la que avanza la Inteligencia Artificial han roto ese esquema por completo. En Grupo Novalca, hemos aprendido por las malas que la perfección es el enemigo de la ejecución cuando se navega en aguas turbulentas.
No se trata de eliminar la incertidumbre —eso es imposible— sino de moverse dentro de ella con cierta soltura. Aquí explico cómo gestiono mis empresas en España y México cuando, sencillamente, no tengo todas las respuestas.
El mito de la información completa
Veo a menudo un error en directivos junior: la parálisis por análisis. Hay una creencia equivocada, casi supersticiosa, de que una decisión solo es válida si está respaldada por un informe de cien páginas y datos históricos «sólidos». Pero en un entorno que cambia de lunes a viernes, para cuando tienes esa información en el escritorio, el mercado ya ha girado.
Ejercer un liderazgo en la incertidumbre significa aceptar que nunca dispondremos de todas las variables. El líder que triunfa no es el que adivina el futuro, sino el que construye organizaciones resilientes, capaces de corregir el rumbo sin sufrir un accidente. Hay que dejar de pensar en «planificar-ejecutar» para pasar al ciclo «actuar-medir-ajustar».
Mentalidad de inversor: Asimetría positiva
Cuando me enfrento a una decisión compleja sin suficientes datos, aplico una lógica similar a la de un inversor de capital riesgo. No busco certeza absoluta; busco una asimetría positiva en el riesgo. Es decir, analizo escenarios donde el beneficio potencial supera con creces la pérdida si las cosas salen mal.
Pongamos un ejemplo. Al lanzar un nuevo servicio de hosting gestionado en México, teníamos dudas sobre la adopción local de ciertas tecnologías cloud. En lugar de invertir millones en infraestructura masiva de golpe, creamos un Minimum Viable Product (MVP). Si fallaba, la pérdida era limitada y asumible (básicamente el coste de desarrollo). Si tenía éxito, la escalabilidad era enorme. Esta filosofía permite ser audaz sin poner en peligro la solvencia de la compañía.
El Marco de decisión del 70%
Para evitar que la procrastinación se coma la alta dirección, uso una regla práctica que llamo «del 70%». Si tienes alrededor del 70% de la información necesaria para decidir, debes proceder. Si esperas al 90% o 100%, eres demasiado lento. Es simple.
¿Por qué el 70%? Porque ese 30% restante rara vez cambia el resultado fundamental, pero el tiempo perdido en conseguirlo sí puede significar perder una oportunidad de mercado o que un competidor se te adelante. En Novalca, esto es casi doctrina para el lanzamiento de productos de marketing digital y campañas de IA. Preferimos lanzar una campaña imperfecta hoy y optimizarla mañana, a lanzar la campaña perfecta en dos meses cuando el cliente ya se ha ido a otro lado.
Consejo Práctico: El Pre-Mortem
Antes de dar el «sí» definitivo con información incompleta, haz una sesión de «pre-mortem» con tu equipo. En lugar de preguntar «¿qué puede salir mal?», asume que la decisión ya ha fracasado seis meses en el futuro y plantéate: «¿Qué causó este fallo?». Es psicología inversa. Ayuda a ver riesgos que el optimismo del liderazgo suele ignorar, permitiéndote mitigarlos antes de salir.
Comunicación transparente para generar confianza
Hay un aspecto del liderazgo en la incertidumbre que se subestima mucho: cómo se comunica esa falta de seguridad al equipo. A veces los líderes caemos en la trampa de fingir que lo controlamos todo, creyendo que mostrar vulnerabilidad es sinónimo de debilidad. Gran error. Los empleados no son tontos; saben perfectamente cuando el escenario es volátil.
Decir «No tengo todas las respuestas, pero esto es lo que sabemos y este es el plan para avanzar» genera más confianza que prometer resultados que no puedes cumplir. La transparencia radical reduce la ansiedad del equipo y fomenta una cultura donde todos contribuyen a la solución. En nuestras operaciones transatlánticas, esa honestidad ha sido vital para retener talento durante crisis sectoriales.
La importancia de la diversidad de pensamiento
La información incompleta es menos peligrosa si la mirada es amplia. Si tomas decisiones rodeado solo de gente que piensa igual que tú (o que tiene miedo a contradecirte), tus puntos ciegos serán enormes. Conviértete en un promotor de equipos multidisciplinarios donde un ingeniero de IA pueda desafiar sin miedo al director de finanzas.
En una de nuestras inversiones recientes en ciberseguridad, la duda inicial era técnica. Sin embargo, fue el equipo de marketing quien señaló que la solución, aunque técnicamente superior, era demasiado compleja para el usuario final. Esa perspectiva nos evitó una inversión millonaria en un producto que, al final, nadie sabría usar.
Construyendo resiliencia operativa
Por último, decidir con información incompleta requiere una red de seguridad. No puedes apostar el «castillo» en una sola jugada de póker. La gestión del riesgo debe ser sistémica.
- Liquidez: Mantén reservas de efectivo que permitan absorber el impacto de decisiones equivocadas.
- Descentralización: Empodera a equipos pequeños para que tomen decisiones rápidos sin esperar aprobación de la cumbre.
- Cultura de error: Si castigas el fallo, nadie se atreverá a moverse con el 70% de la información. Aprende de los fracasos y celébralos como lecciones.
Conclusión: La acción como antídoto
Esperar a que la tormenta pase no es una estrategia viable para el empresario moderno. El liderazgo en la incertidumbre se define por la capacidad de avanzar en la niebla, usando la brújula de la visión, los datos disponibles y la intuición que te da la experiencia. No necesitas ver toda la escalera para dar el primer paso; solo necesitas estar seguro de que el primer escalón aguanta tu peso.
En Grupo Novalca seguimos apostando por la innovación y la digitalización precisamente porque entendemos que el riesgo de no hacer nada es mucho mayor que el de equivocarnos al intentar algo nuevo. Si estás ante una encrucijada hoy, recuerda esto: una decisión mediocre ejecutada con rapidez vale más que una decisión perfecta que nunca llega.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo diferenciar un riesgo calculado de una apuesta temeraria?
Un riesgo calculado tiene un límite de pérdida definido y un plan de salida. Una apuesta temeraria compromete recursos vitales de la empresa sin saber el alcance del posible desastre.
¿Qué hacer si una decisión tomada con información incompleta sale mal?
Asumir la responsabilidad ya. Comunicar al equipo las medidas correctoras y analizar por qué ese 30% de información que faltaba era crítico para mejorar la próxima vez.
