Cultura empresarial real: más allá del manual
Hace años, al fundar Grupo Novalca, creía ingenuamente que definir la cultura empresarial real era cosa de un par de tardes. Me senté frente al ordenador, redacté una misión que sonaba inspiradora, inventé unos valores y lo imprimí en papel elegante. Pensé que, con eso, la tarea estaba resuelta. Error. El tiempo —y los golpes…